Intralogística: qué es, procesos clave y cómo optimizarla en ecommerce
La intralogística explica en buena medida por qué dos almacenes con una superficie y unos recursos similares pueden obtener resultados muy distintos. La eficiencia no depende únicamente de los metros cuadrados disponibles o de la capacidad de almacenamiento, sino de cómo se organizan los movimientos de mercancías, la información y las personas dentro de las instalaciones.
Una buena gestión intralogística permite reducir desplazamientos innecesarios, mejorar el control del inventario, preparar pedidos con mayor precisión y aprovechar mejor los recursos disponibles. En este artículo explicamos qué es la intralogística, cómo funciona, qué procesos comprende y qué aspectos deben tenerse en cuenta para mejorarla.
¿Qué es la intralogística?
La intralogística es la gestión, organización y optimización de todos los flujos de materiales, productos e información que se producen dentro de un almacén, centro de distribución, planta productiva u otra instalación logística.
Su ámbito comienza cuando una mercancía entra en las instalaciones y continúa durante todas las operaciones internas necesarias hasta que vuelve a salir. Esto incluye la recepción, ubicación, almacenamiento, control de inventario, transporte interno, preparación de pedidos, embalaje y expedición.
La intralogística no debe entenderse únicamente como el movimiento físico de mercancías. Para que esos movimientos sean eficientes también es necesario gestionar correctamente la información asociada a cada producto: qué cantidad se ha recibido, dónde se encuentra, qué unidades están disponibles, si existe alguna incidencia o qué pedido necesita una determinada referencia.
Intralogística vs. logística externa: cuál es la diferencia
La diferencia principal entre intralogística y logística externa está en el lugar donde se desarrolla cada actividad. La intralogística comprende los procesos que suceden dentro de las instalaciones, desde que la mercancía entra por el muelle de recepción hasta que sale ya embalada hacia el transportista. La logística externa, en cambio, se ocupa principalmente del transporte y distribución entre diferentes ubicaciones, una vez el pedido ya ha salido del almacén.
Esta distinción importa porque cada una responde a palancas distintas: mejorar la intralogística reduce errores de preparación y acelera el tiempo de ciclo interno, mientras que mejorar la logística externa reduce el tiempo de tránsito y el coste por envío. Un ecommerce que solo invierte en transporte más rápido sin revisar cómo prepara sus pedidos dentro del almacén sigue perdiendo plazo antes de que el paquete salga por la puerta. La tabla siguiente resume en qué se diferencian en ámbito, procesos, recursos e impacto sobre el cliente final.
| Aspecto | Intralogística | Logística externa |
|---|---|---|
| Ámbito | Dentro del almacén o centro de distribución | Entre distintos puntos geográficos |
| Procesos | Recepción, almacenamiento, inventario, picking, packing y expedición | Transporte, distribución y última milla |
| Recursos clave | Operarios, carretillas, SGA, estanterías y automatización | Vehículos, transportistas, rutas y TMS |
| Impacto en el cliente | Velocidad y precisión en la preparación del pedido | Plazos de entrega y seguimiento del envío |
Ambas forman parte de una misma cadena y están estrechamente relacionadas. Un transporte rápido no puede compensar una preparación interna deficiente, del mismo modo que un almacén eficiente necesita una buena red de transporte para completar correctamente la entrega.
Puedes ampliar esta diferencia en nuestra guía sobre logística inbound y outbound.
Procesos que forman parte de la intralogística
La intralogística funciona coordinando una serie de operaciones que dependen unas de otras: cada movimiento de mercancía genera información y, a su vez, esa información determina qué movimiento debe realizarse después. La coordinación entre fases es lo que marca la diferencia entre una operación fluida y una con fricciones: un error durante la recepción puede terminar generando una diferencia de inventario, una mala política de ubicaciones puede obligar a los operarios a recorrer distancias innecesarias durante el picking, y una preparación demasiado lenta puede provocar que un pedido pierda la hora de corte del transportista.
A medida que aumenta el número de referencias, pedidos y movimientos diarios, resulta más difícil coordinar la operativa mediante procesos manuales. Por eso los Sistemas de Gestión de Almacén (SGA o WMS) tienen un papel importante en operaciones de cierta complejidad: permiten registrar ubicaciones, controlar existencias, asignar tareas y mantener la trazabilidad de los movimientos internos. Aunque su peso cambia según el tipo de almacén y de producto, estos son los procesos más habituales que forman esa cadena:
1. Recepción de mercancías
La recepción es el punto de entrada de la mercancía al almacén. Incluye la descarga, la comprobación frente al albarán o documentación correspondiente, el control de las unidades recibidas, el etiquetado cuando sea necesario y el registro en el sistema de gestión.
Esta fase tiene más importancia de la que puede parecer. Un error cometido en la recepción puede trasladarse a toda la operativa posterior. Si una cantidad se registra de forma incorrecta o una referencia se identifica mal, pueden aparecer diferencias de inventario, problemas de ubicación y errores durante la preparación de pedidos.
Por este motivo, la recepción debe permitir detectar las incidencias antes de que la mercancía se incorpore definitivamente al stock disponible.
2. Almacenamiento y ubicación
Una vez registrada la mercancía, hay que decidir dónde colocarla. La política de ubicaciones condiciona buena parte de la productividad posterior del almacén. No todas las referencias deberían ocupar posiciones equivalentes: los productos con mayor frecuencia de movimiento suelen necesitar ubicaciones de acceso más rápido, mientras que las referencias de baja rotación pueden almacenarse en zonas menos prioritarias.
También deben considerarse factores como dimensiones, peso, compatibilidad entre mercancías, necesidades especiales de manipulación y frecuencia con la que diferentes referencias aparecen juntas en los pedidos. Una buena organización de las ubicaciones reduce recorridos y evita que los operarios dediquen una parte innecesaria de su jornada a desplazarse.
3. Gestión de inventario
La gestión de inventario permite saber qué mercancía se encuentra en el almacén, cuántas unidades hay disponibles, dónde están ubicadas y en qué estado se encuentran. Este control debe mantenerse actualizado a medida que se producen entradas, salidas, movimientos internos, reservas de producto, devoluciones o ajustes.
Cuando el stock registrado no coincide con el stock físico aparecen problemas en toda la operativa. Los operarios pueden acudir a una ubicación y no encontrar el producto esperado, pueden producirse pedidos incompletos o incluso venderse unidades que en realidad no están disponibles. Los inventarios cíclicos, la trazabilidad y el registro correcto de cada movimiento son herramientas importantes para mantener esa información bajo control.
4. Transporte interno
El transporte interno comprende todos los movimientos de mercancías entre las diferentes zonas del almacén. Puede incluir el desplazamiento desde recepción hasta almacenamiento, movimientos entre ubicaciones, reposición de zonas de picking o traslado de pedidos preparados hasta packing y expedición.
Dependiendo de la operación, estos movimientos pueden realizarse manualmente mediante transpaletas o carretillas, utilizar transportadores o incorporar soluciones automatizadas como AGV y AMR. La eficiencia no depende únicamente de la velocidad del medio utilizado. Un almacén con demasiados movimientos innecesarios seguirá siendo ineficiente aunque esos desplazamientos estén automatizados. Por eso resulta fundamental analizar primero la organización de los flujos.
5. Picking o preparación de pedidos
El picking es el proceso mediante el cual se localizan y recogen las referencias necesarias para completar un pedido. Se trata de una actividad especialmente relevante porque puede concentrar una parte importante del coste operativo de un almacén. Una revisión académica ampliamente citada de De Koster, Le-Duc y Roodbergen señala que el order picking puede llegar a representar alrededor del 55% de los costes operativos totales de un almacén.
Una parte significativa del tiempo de picking puede destinarse a desplazamientos. Por eso la ubicación de las referencias, el método utilizado para preparar los pedidos y la organización de las rutas tienen un impacto directo en la productividad. Según las características de la operación pueden utilizarse distintos métodos: preparación individual, picking por lotes, por zonas o mediante oleadas.
Puedes ampliar este proceso en nuestra guía sobre picking y packing en logística.
6. Packing o embalaje
Después del picking, los productos pasan normalmente a una zona de packing donde se comprueba el contenido del pedido y se prepara para el transporte. El proceso puede incluir la selección de la caja o sobre adecuado, incorporación de materiales de protección, cierre, etiquetado y generación de la documentación necesaria.
Un packing eficiente debe encontrar un equilibrio entre velocidad, protección del producto y utilización del embalaje. Utilizar paquetes excesivamente grandes puede incrementar el consumo de material y afectar también al coste de transporte. Esta fase constituye además uno de los últimos puntos en los que puede detectarse un error antes de que el pedido abandone las instalaciones.
7. Expedición
La expedición comprende las operaciones necesarias para entregar los pedidos preparados al transportista. Los paquetes pueden organizarse según compañía de transporte, tipo de servicio, ruta o ventana de recogida. También deben transmitirse correctamente los datos necesarios para generar el seguimiento del envío.
La coordinación con las horas de corte tiene especial importancia. Un pedido puede estar correctamente preparado, pero si llega tarde a la zona de expedición puede no salir hasta el siguiente ciclo de transporte.
8. Gestión de devoluciones
Las devoluciones generan movimientos en sentido contrario y también forman parte de la intralogística. Cuando un producto vuelve al almacén es necesario identificarlo, comprobar su estado y determinar qué debe hacerse con él. Dependiendo de la situación, puede reincorporarse directamente al stock, necesitar reacondicionamiento o quedar apartado de la mercancía disponible.
Una gestión lenta de las devoluciones puede provocar que productos perfectamente vendibles permanezcan fuera del inventario más tiempo del necesario. Puedes profundizar en este proceso en nuestra guía sobre logística inversa.
Beneficios de una intralogística eficiente
La mejora de la intralogística puede repercutir en prácticamente toda la actividad del almacén. Uno de sus beneficios más evidentes es la reducción de desplazamientos innecesarios. Si los productos se encuentran correctamente ubicados y las tareas están organizadas, los operarios pueden dedicar una mayor parte de su tiempo a actividades productivas. Esto se traduce en una mayor capacidad de preparación sin necesidad de aumentar los recursos en la misma proporción.
También mejora el control del inventario. Cuando cada movimiento queda correctamente registrado existe mayor visibilidad sobre las existencias y se reducen las diferencias entre la información del sistema y la mercancía física. Otro beneficio importante es la reducción de errores. La estandarización de procesos y el uso adecuado de sistemas de identificación disminuyen el riesgo de preparar referencias o cantidades incorrectas.
Una intralogística eficiente facilita además el crecimiento. Cuando aumentan los pedidos, el problema no suele ser únicamente disponer de más espacio. También hay que gestionar más movimientos, más líneas de picking, más actividad en packing y más presión sobre las horas de expedición. Si los procesos internos no están preparados, el crecimiento puede provocar una pérdida rápida de productividad.
Por qué la intralogística es crítica para el ecommerce
El ecommerce añade características que aumentan la importancia de la intralogística. En muchas operaciones tradicionales pueden moverse cajas o palés completos. En comercio electrónico, en cambio, es habitual preparar un elevado número de pedidos formados por pocas unidades y combinaciones diferentes de referencias.
Volumen de pedidos y variedad de referencias
El crecimiento de un ecommerce suele implicar tanto más pedidos como un catálogo más amplio. Esto aumenta el número de movimientos que se producen dentro del almacén y hace que las decisiones sobre ubicación y preparación tengan cada vez más impacto.
Una configuración que funciona correctamente con un volumen reducido puede perder eficiencia al aumentar la actividad porque los recorridos se multiplican y determinadas zonas empiezan a concentrar demasiado trabajo.
Expectativas de entrega cada vez más exigentes
La promesa de entrega al cliente comienza mucho antes de que el paquete llegue al transportista. Desde que se confirma el pedido, el almacén necesita localizar las referencias, recogerlas, comprobarlas, embalarlas y ponerlas a disposición de la empresa de transporte.
Si este proceso consume demasiado tiempo, el pedido puede perder la salida prevista incluso aunque el servicio de transporte contratado sea rápido. Por tanto, reducir el tiempo de ciclo dentro del almacén es una parte fundamental del cumplimiento de los plazos de entrega.
Picos de demanda
Las promociones y determinadas épocas del año pueden aumentar considerablemente el volumen durante periodos relativamente cortos. Este cambio de escala permite observar con claridad las debilidades de una operación. Un ecommerce puede pasar de gestionar correctamente 100 pedidos diarios a encontrar problemas al procesar varios cientos sin haber modificado apenas su superficie.
Los recorridos de picking aumentan, packing puede convertirse en un cuello de botella y las horas de recogida de los transportistas generan mayor presión. Antes de concluir que es necesario ampliar el almacén, conviene analizar dónde se consume realmente el tiempo. En muchos casos existen oportunidades en las ubicaciones, organización de recorridos, agrupación de pedidos o distribución de las tareas.
Gestión de devoluciones en ecommerce
Las devoluciones añaden otro nivel de complejidad. El producto que regresa no puede incorporarse automáticamente al stock disponible. Primero debe identificarse, revisarse y clasificarse.
Cuanto mayor es el volumen de devoluciones, más importante resulta disponer de un proceso separado y correctamente integrado con la gestión del inventario. De lo contrario, pueden acumularse mercancías pendientes de revisión y perderse visibilidad sobre unidades que podrían volver a venderse.
Intralogística 4.0: automatización y digitalización del almacén
La denominada intralogística 4.0 hace referencia a la incorporación de sistemas digitales y tecnologías de automatización para mejorar la gestión de los flujos internos. El objetivo no debería ser automatizar el mayor número posible de tareas, sino utilizar la tecnología allí donde permita mejorar la trazabilidad, reducir errores o eliminar actividades repetitivas.
SGA o WMS
El Sistema de Gestión de Almacén es una de las principales herramientas para coordinar una operación intralogística. Centraliza información sobre ubicaciones, existencias, movimientos y tareas. También puede ayudar a organizar la preparación de pedidos, priorizar operaciones y mantener la trazabilidad de la mercancía.
Su importancia aumenta a medida que crecen el número de referencias, ubicaciones y movimientos. En ese contexto, depender de hojas de cálculo, registros manuales o sistemas no específicos para almacén puede dificultar considerablemente el control de la operación.
Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre sistemas de gestión de almacenes WMS.
Radiofrecuencia y RFID
Los códigos de barras, terminales de radiofrecuencia y sistemas RFID permiten identificar mercancías y registrar movimientos de forma más rápida y controlada. Estas tecnologías ayudan a reducir la dependencia de registros manuales y facilitan que cada movimiento quede asociado a una referencia y ubicación determinadas.
El nivel de tecnología necesario dependerá de la complejidad de la operación y de las necesidades de trazabilidad.
Sistemas de preparación asistida
Sistemas como voice picking, pick-to-light o put-to-light proporcionan instrucciones al operario durante determinadas operaciones. Su finalidad es simplificar la ejecución de la tarea, reducir consultas y disminuir la probabilidad de error.
No son soluciones adecuadas para todos los almacenes. Su utilidad depende de factores como el volumen, repetitividad de los pedidos, características del catálogo y estructura del proceso de picking.
AGV y AMR
Los AGV y AMR permiten automatizar determinados movimientos de mercancías dentro de las instalaciones. Los AGV suelen seguir recorridos previamente definidos, mientras que los robots móviles autónomos pueden disponer de una mayor capacidad para desplazarse de forma dinámica por el entorno.
Estas soluciones pueden ser interesantes cuando existen desplazamientos frecuentes y repetitivos, pero su implantación debe analizarse desde el punto de vista del retorno de la inversión y de la flexibilidad que necesita la operación.
Indicadores clave para medir la intralogística
La mejora de la intralogística requiere medir lo que ocurre dentro del almacén. No existe un único indicador capaz de determinar si una operación es eficiente, y los valores adecuados varían según el tipo de producto, composición de los pedidos, grado de automatización y nivel de servicio comprometido. Por eso conviene analizar varios KPIs conjuntamente en lugar de fijarse en uno solo de forma aislada.
La tabla siguiente recoge los seis indicadores que con más frecuencia se usan para diagnosticar una operación: qué mide cada uno y cómo interpretarlo junto al resto, ya que un dato bueno en un indicador puede esconder un problema en otro si se analiza por separado.
| KPI | Qué mide | Cómo analizarlo |
|---|---|---|
| Tasa de precisión de pedidos | Porcentaje de pedidos enviados sin errores | Comparar con el nivel de servicio y analizar las incidencias |
| Tiempo de ciclo de pedido | Tiempo desde la entrada del pedido hasta su expedición | Relacionarlo con las horas de corte y SLA |
| Productividad de picking | Líneas o unidades preparadas por operario y hora | Analizar por zona, tipo de pedido y método de picking |
| Exactitud del inventario | Coincidencia entre las existencias del sistema y las físicas | Controlar las desviaciones y su origen |
| Coste por pedido | Coste operativo relacionado con los pedidos procesados | Analizar su evolución con los cambios de volumen |
| Utilización del espacio | Nivel de ocupación de la capacidad disponible | Equilibrar ocupación, accesibilidad y congestión |
Los indicadores deben interpretarse conjuntamente. Conseguir más productividad durante el picking no supone una mejora si al mismo tiempo aumenta el número de errores. Del mismo modo, incrementar al máximo la ocupación del almacén puede resultar contraproducente si dificulta el acceso a las ubicaciones.
Cómo optimizar la intralogística
Optimizar la intralogística no significa necesariamente invertir primero en automatización. En muchas operaciones existe un margen considerable de mejora revisando cómo están organizados los espacios, dónde se encuentran las referencias y cómo se ejecutan las tareas.
Diseño del layout y política de ubicaciones
El layout determina buena parte de los recorridos realizados por operarios y mercancías. Recepción, almacenamiento, picking, packing y expedición deben estar distribuidos de forma que se minimicen cruces y movimientos innecesarios.
La política de ubicaciones debe analizarse conjuntamente con el layout. Los productos con mayor movimiento necesitan normalmente posiciones que reduzcan la distancia necesaria para acceder a ellos. A medida que cambia el catálogo también puede ser necesario revisar esta organización. Una referencia que tenía poca importancia hace unos meses puede convertirse en una de las más vendidas y continuar almacenada en una ubicación poco eficiente si no existe una revisión periódica.
Optimización del picking
El picking suele ofrecer uno de los mayores potenciales de mejora porque concentra numerosos desplazamientos. Una primera medida consiste en analizar cómo están distribuidas las referencias y qué distancia recorren los operarios.
También puede revisarse el método utilizado para preparar los pedidos. En determinados contextos, preparar varios pedidos durante un mismo recorrido permite reducir desplazamientos frente a una preparación completamente individual. Otros almacenes pueden beneficiarse de una organización por zonas u oleadas. La estrategia adecuada depende de las características concretas de la operación y no existe un método universalmente mejor.
Mejora de procesos y control de datos
La optimización física del almacén debe ir acompañada de una mejora de la información. Si los datos sobre inventario, ubicaciones o movimientos no son fiables, los operarios terminan realizando comprobaciones y búsquedas que reducen la productividad.
Registrar correctamente cada movimiento y analizar dónde se producen incidencias permite identificar las causas de muchos problemas operativos. La mejora continua de la intralogística depende precisamente de esa combinación entre observación del proceso y datos fiables.
Automatización progresiva
Cuando los procesos básicos están correctamente organizados puede evaluarse qué tareas merece la pena automatizar. La automatización puede empezar por actividades concretas en lugar de transformar todo el almacén de una sola vez.
El criterio debería ser detectar operaciones repetitivas que consumen una cantidad significativa de recursos y comprobar si una solución tecnológica puede reducir ese coste manteniendo la flexibilidad necesaria. De este modo se evita automatizar procesos que previamente estaban mal diseñados.
Intralogística y externalización: cuándo tiene sentido
Gestionar internamente la intralogística permite mantener un alto grado de control sobre la operación, pero también exige espacio, personal, tecnología y capacidad de gestión.
A medida que un ecommerce crece, estos recursos pueden aumentar de forma considerable. La empresa debe decidir entonces si tiene sentido seguir desarrollando una infraestructura propia o recurrir a un operador logístico especializado. Un operador logístico 3PL puede asumir procesos como recepción, almacenamiento, inventario, picking, packing, expedición y devoluciones.
La decisión no debería tomarse únicamente comparando el precio por pedido. También hay que considerar los costes de espacio, personal, sistemas, materiales, supervisión y capacidad necesaria para absorber picos de demanda.
Cuándo externalizar la intralogística
La externalización puede tener sentido cuando la logística empieza a convertirse en una limitación para el crecimiento. Uno de los primeros síntomas puede ser la necesidad recurrente de ampliar espacio o contratar personal para absorber aumentos de volumen.
También puede plantearse cuando resulta difícil mantener el control del inventario, cumplir los plazos de preparación o gestionar adecuadamente los picos de demanda. En otros casos, la empresa simplemente decide que no quiere convertir la gestión de un almacén en una competencia interna y prefiere concentrar sus recursos en producto, ventas, marketing o atención al cliente.
No existe un momento único válido para todas las empresas. La decisión requiere comparar el coste y la capacidad de la operación actual con las alternativas disponibles.
Qué debe exigir un ecommerce a su operador logístico
Externalizar la intralogística no debería significar perder visibilidad sobre ella. El ecommerce necesita seguir teniendo información sobre sus existencias, pedidos e incidencias, aunque la mercancía esté físicamente gestionada por un tercero.
Por eso resulta importante evaluar la capacidad de integración con los canales de venta, la trazabilidad del inventario, los niveles de servicio, los procesos de devoluciones y la capacidad para absorber variaciones de volumen. También debería existir una forma clara de medir el rendimiento de la operación y detectar desviaciones.
Cómo lo hacemos en Inbound Logística
En una operación logística externalizada, el objetivo es combinar la ejecución física de los procesos con la visibilidad que necesita el ecommerce para mantener el control de su negocio. En Inbound Logística gestionamos diferentes fases de la operación, desde la recepción y ubicación de mercancía hasta el control de inventario, preparación de pedidos, packing, expedición y gestión de devoluciones.
La integración de estos procesos permite que las distintas actividades del almacén funcionen como una única operación y que el crecimiento del negocio no dependa de que el ecommerce tenga que desarrollar constantemente más infraestructura logística propia. Puedes conocer con más detalle nuestro servicio de logística ecommerce.
Preguntas frecuentes sobre intralogística
¿La intralogística es lo mismo que la logística de almacén?
Son conceptos muy próximos, pero no exactamente iguales. La logística de almacén se refiere específicamente a las operaciones que se producen dentro de un almacén, mientras que la intralogística puede aplicarse también a otros espacios, como centros de distribución o plantas productivas. En el contexto de un ecommerce o centro de fulfillment, ambos conceptos se solapan en gran medida.
¿Qué procesos forman parte de la intralogística?
Entre los procesos más habituales se encuentran la recepción de mercancías, almacenamiento, gestión de inventario, transporte interno, picking, packing, expedición y gestión de devoluciones. El peso de cada proceso depende del tipo de almacén, mercancía y operación.
¿Qué tecnologías se usan en la intralogística moderna?
Entre las tecnologías utilizadas se encuentran los SGA o WMS, terminales de radiofrecuencia, RFID, sistemas pick-to-light y put-to-light, voice picking, transportadores, clasificadores automáticos, AGV y robots móviles autónomos. La tecnología adecuada depende del volumen, características del producto y necesidades específicas de la operación.
¿Cuándo tiene sentido invertir en automatización intralogística?
La automatización tiene sentido cuando existe un proceso repetitivo y suficientemente estable cuyo coste puede reducirse mediante tecnología. No debería existir un número fijo de pedidos a partir del cual automatizar. Antes de tomar la decisión conviene analizar el proceso actual, el ahorro esperado, la inversión necesaria y la flexibilidad que necesitará la operación en el futuro.
¿Cómo afecta la intralogística a la experiencia del cliente?
Aunque el cliente no vea lo que ocurre dentro del almacén, percibe directamente sus resultados. Una intralogística eficiente ayuda a preparar el producto correcto dentro del plazo previsto. Los errores internos, en cambio, pueden convertirse en productos equivocados, retrasos, cancelaciones o problemas de disponibilidad.
¿Cuándo conviene externalizar la intralogística de un ecommerce?
Puede ser una alternativa cuando el crecimiento del negocio obliga a aumentar continuamente espacio, personal o tecnología, cuando los picos de demanda resultan difíciles de absorber o cuando gestionar la logística comienza a consumir demasiados recursos internos. La decisión debe comparar el coste completo de mantener una operación propia con el servicio y la capacidad que puede aportar un proveedor especializado.
¿Cuánto cuesta externalizar la intralogística?
El coste depende de las características de cada operación. Factores como el espacio ocupado, número de referencias, volumen de mercancía recibida, pedidos mensuales, líneas por pedido, necesidades de embalaje, manipulaciones especiales, devoluciones y transporte pueden influir en el precio. Por eso resulta más útil analizar el coste logístico total que comparar únicamente el precio de una operación aislada, como el almacenamiento o la preparación de cada pedido.