La certificación ecológica permite acreditar que un producto y las actividades relacionadas con su producción cumplen las normas establecidas para la producción ecológica. No se trata únicamente de una denominación comercial. Detrás de términos como ecológico, eco, biológico, bio u orgánico existe un sistema regulado de control.

Este sistema afecta de forma evidente a agricultores y ganaderos, pero puede alcanzar también otras fases de la cadena. La elaboración, el envasado, la comercialización, la importación y el almacenamiento pueden formar parte de las actividades sometidas a control dependiendo de la operativa desarrollada por cada empresa.

Por eso, para fabricantes, distribuidores y marcas de alimentación ecológica resulta importante entender no solo qué significa obtener una certificación, sino también qué ocurre después cuando el producto pasa por diferentes operadores y almacenes antes de llegar al consumidor.

Qué es una certificación ecológica

Una garantía basada en un sistema de control

La certificación ecológica acredita que un operador desarrolla su actividad de acuerdo con la normativa aplicable a la producción ecológica.

Su objetivo es aportar garantías a los siguientes operadores de la cadena y al consumidor final. Cuando un producto se presenta como ecológico no debería depender exclusivamente de una declaración realizada por el fabricante. Debe existir un sistema que permita comprobar que se han respetado los requisitos establecidos.

Esto implica controles, documentación y trazabilidad. La empresa debe ser capaz de demostrar cómo desarrolla la actividad incluida dentro del alcance de su certificación y cómo mantiene las garantías correspondientes a los productos ecológicos.

Certificación ecológica no significa simplemente sostenible

Una empresa puede desarrollar políticas ambientales muy avanzadas sin estar necesariamente certificada como operador ecológico.

Reducir emisiones, utilizar electricidad renovable, minimizar residuos o emplear materiales reciclables son medidas relacionadas con sostenibilidad. Sin embargo, la certificación ecológica responde a un marco regulatorio específico aplicado a los productos y actividades incluidos dentro del sistema de producción ecológica.

Por este motivo conviene diferenciar entre una empresa sostenible y una empresa sometida al sistema de control de producción ecológica.

Qué productos pueden considerarse ecológicos

El uso de los términos eco, bio y orgánico está regulado

Expresiones como ecológico, eco, biológico, bio y orgánico no deberían entenderse únicamente como reclamos de marketing cuando se utilizan dentro del ámbito de la producción ecológica regulada.

Estos términos están vinculados al cumplimiento de las condiciones establecidas por la normativa correspondiente.

Por tanto, una empresa no puede considerar automáticamente que su producto es ecológico simplemente porque utilice ingredientes naturales o porque haya reducido su impacto ambiental.

Qué empresas pueden necesitar certificación ecológica

Producción y elaboración

Los productores agrícolas y ganaderos son uno de los grupos tradicionalmente más asociados a la certificación ecológica. Sin embargo, la transformación posterior de las materias primas también puede encontrarse dentro del sistema de control.

Cuando una empresa elabora, transforma o envasa productos ecológicos debe analizar qué obligaciones le corresponden según la actividad que desarrolla.

Comercialización

Las empresas que comercializan productos ecológicos también forman parte de la cadena.

Dependiendo de la actividad realizada y de la forma en la que se gestionan los productos, pueden existir obligaciones específicas relacionadas con el control y la certificación.

Importación

La importación de productos ecológicos procedentes de terceros países introduce requisitos adicionales.

En estos casos intervienen reglas específicas sobre certificación, documentación y controles de las mercancías que entran en la Unión Europea.

Almacenamiento

El almacenamiento también puede formar parte del sistema de control.

Un producto ecológico puede permanecer durante semanas o meses en un almacén antes de ser distribuido. Durante ese periodo debe mantenerse una operativa que permita conocer qué mercancía se ha recibido, cuál es su procedencia y cuándo se ha expedido.

Por eso el almacenamiento no debe considerarse una fase completamente independiente de la certificación.

Cómo funciona el proceso de certificación ecológica

Identificación de la actividad

El primer paso consiste en definir exactamente qué actividad realiza la empresa.

No es lo mismo un productor que un elaborador, un comercializador o un operador que almacena mercancías de terceros.

Definir correctamente la actividad permite determinar qué información debe facilitarse y qué requisitos deben cumplirse.

Solicitud de certificación

El operador debe iniciar el procedimiento ante la autoridad u organismo de control que corresponda.

Durante esta fase se aporta información sobre la empresa, sus instalaciones y las operaciones que pretende incluir dentro del alcance de la certificación.

Descripción de la operativa

El organismo de control necesita conocer cómo trabaja la empresa.

Esto puede incluir información sobre instalaciones, productos, proveedores, procesos, registros y actividades realizadas por terceros.

En actividades logísticas, la descripción de los flujos de entrada, almacenamiento y expedición resulta especialmente relevante.

Controles y verificación

La certificación implica comprobar que la actividad desarrollada se ajusta a las condiciones establecidas.

Los controles permiten verificar la documentación, la trazabilidad y la correspondencia entre la actividad declarada y la operativa real.

Mantenimiento de la certificación

La certificación ecológica no termina cuando el operador consigue inicialmente el certificado.

La empresa debe mantener sus procedimientos y comunicar los cambios relevantes cuando modifica su actividad, sus instalaciones o determinados elementos de la operativa.

Qué papel tiene la trazabilidad en la certificación ecológica

Conocer el origen de cada mercancía

La trazabilidad permite conocer de dónde procede un producto y qué operadores han intervenido en su recorrido.

Para ello debe existir una relación clara entre la mercancía física y los registros utilizados por la empresa.

Una recepción debería poder vincularse a un proveedor, una referencia y la documentación correspondiente.

Controlar las salidas

La misma lógica se aplica cuando el producto abandona las instalaciones.

El operador debe ser capaz de reconstruir qué mercancía se ha expedido, cuándo se produjo la salida y cuál fue su destino.

Este flujo de información ayuda a garantizar la continuidad de la trazabilidad a lo largo de la cadena.

Actuar ante incidencias

Una buena trazabilidad también permite reaccionar cuando aparece un problema.

Si existe una incidencia relacionada con un determinado producto, disponer de registros estructurados facilita localizar la mercancía afectada y conocer qué operaciones se han realizado.

Certificación ecológica y almacenamiento

El almacén forma parte de la cadena

El producto no deja de necesitar control cuando llega al almacén.

Durante su estancia pueden producirse recepciones, movimientos internos, preparación de pedidos y expediciones que deben quedar correctamente integrados dentro del sistema de trazabilidad.

Por este motivo, las marcas que externalizan su logística deberían tener en cuenta cómo se gestiona el almacenamiento dentro de su sistema de certificación.

La importancia de los registros

En una operativa de almacenamiento adquiere especial importancia poder conocer las entradas, las existencias y las salidas.

Un sistema de gestión de almacenes puede facilitar considerablemente esta tarea cuando permite conservar el histórico de movimientos y relacionar cada operación con el producto correspondiente.

Almacenamiento subcontratado

Una empresa no necesita disponer necesariamente de un almacén propio para gestionar productos ecológicos.

El almacenamiento puede externalizarse, pero esa relación debe integrarse adecuadamente dentro de la operativa y del sistema de control aplicable.

Para la empresa propietaria de la mercancía es importante conocer qué operador gestiona sus productos y disponer de información fiable sobre el movimiento del stock.

Quién concede la certificación ecológica

Autoridades y organismos de control

La certificación ecológica funciona mediante autoridades y organismos encargados de comprobar el cumplimiento de la normativa.

La entidad responsable depende del territorio y del sistema de control aplicable.

Por esta razón, una empresa debe identificar qué autoridad u organismo le corresponde antes de iniciar el procedimiento.

Certificación ecológica en la Comunidad de Madrid

En la Comunidad de Madrid, el organismo de referencia es el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad de Madrid, CAEM.

El CAEM actúa como autoridad de control de la producción ecológica dentro de la región y contempla actividades relacionadas no solo con producción, sino también con elaboración, importación, comercialización y almacenamiento.

Para las empresas que gestionan productos ecológicos en Madrid, conocer qué es el CAEM y cómo funciona su certificación permite entender de forma mucho más concreta cómo se integra la logística dentro del sistema de control.

Diferencia entre certificación ecológica y sello ecológico

La certificación es el proceso

La certificación ecológica hace referencia al sistema mediante el que se controla y verifica el cumplimiento de los requisitos establecidos.

Incluye aspectos relacionados con el operador, su actividad, la documentación y los controles correspondientes.

El sello facilita la identificación

Los logotipos y elementos de etiquetado permiten posteriormente identificar los productos ecológicos que se encuentran dentro del sistema regulado.

Por eso certificación y sello están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

La primera explica el proceso de control. El segundo ayuda al consumidor y a otros operadores a reconocer el producto certificado.

Preguntas frecuentes sobre certificación ecológica

¿Qué es una certificación ecológica?

La certificación ecológica es el sistema mediante el que se verifica que un operador y las actividades incluidas dentro del alcance de su certificación cumplen la normativa aplicable a la producción ecológica.

¿Qué empresas necesitan certificación ecológica?

Depende de la actividad que desarrolla cada empresa y de su papel dentro de la cadena. La certificación puede afectar a productores, elaboradores, importadores, comercializadores y otros operadores sometidos al sistema de control.

¿Qué diferencia hay entre certificación ecológica y sello ecológico?

La certificación ecológica es el proceso de control mediante el que se verifica el cumplimiento de los requisitos establecidos. El sello ecológico y los elementos de etiquetado permiten identificar posteriormente el producto dentro del sistema regulado.

¿Quién concede la certificación ecológica en Madrid?

En la Comunidad de Madrid, el CAEM actúa como autoridad de control de la producción ecológica y certifica las actividades incluidas dentro de su ámbito.

¿Eco, bio y orgánico significan lo mismo?

Dentro del ámbito regulado de la producción ecológica, términos como ecológico, eco, biológico, bio y orgánico se utilizan para identificar productos sometidos a este sistema y no deben confundirse con expresiones genéricas como natural o sostenible.

Almacenamiento de productos ecológicos en Madrid

A medida que una marca ecológica crece, la gestión del almacenamiento se vuelve más compleja y aumenta la necesidad de mantener una operativa organizada y trazable.

Externalizar esta actividad permite reducir infraestructura propia y concentrar recursos en producción y comercialización, siempre que el operador logístico pueda ofrecer visibilidad sobre la mercancía y una gestión adecuada de las entradas, existencias y salidas.

En Inbound Logística ayudamos a empresas que necesitan externalizar el almacenamiento, la preparación de pedidos y la distribución de productos ecológicos en Madrid.